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martes, 25 de mayo de 2021

 


¿Para qué?


¿Para qué?, esa es la pregunta que muchos nos hacemos por diversas razones o situaciones en nuestra vida cotidiana, ¿para qué esforzarme? ¿cuál es el punto? ¿realmente lo vale?  Creo que la mayoría de las personas nos enfrentamos todos los días con estás preguntas y considero que son dudas válidas, ya que muchas veces, por más que hagamos el mayor esfuerzo posible las cosas no resultan ser como las esperamos. Sin embargo eso no quiere decir que esté mal, porque realmente no somos nadie para saber qué es lo correcto y que no lo es, tampoco podemos saber si lo que estamos haciendo nos llevará a dónde queremos estar. 


Esto no es algo malo, simplemente es la vida; es la forma en la que funcionan las cosas.  El hecho de que algo no haya salido como lo esperábamos no quiere decir que fracasamos, qué no podemos o que no somos capaces de lograrlo, lo que sí significa es que estás cada vez más cerca de lograrlo.  


Tenemos que ser inteligentes, tenemos que decidir si las cosas nos van a afectar para bien o para mal. Pero ¿qué significa esto de afectarnos para bien o para mal?  pues sí, la respuesta es como decidimos tomarnos las cosas. Puede que nos haya ido mal la primera vez y que no  hayamos logrado o alcanzado nuestra meta. En esta situación tenemos dos opciones,  volverlo a intentar y no cometer los mismos errores que cometimos la primera vez, o rendirnos, no volver a intentarlo y cerrarnos a la posibilidad de nuevas opciones para lograrlo. De la misma manera, hay ocasiones que vemos que otras personas no se esfuerzan tanto como nosotros y logran los resultados que nosotros buscamos desesperadamente.  Y es fácil criticarlos, o decir ¿por qué ellos sí y yo no?, pero la realidad es que no sabemos de sus batallas, no sabemos su situación en casa, no sabemos si están bien emocionalmente o lo que tuvieron que hacer para lograr sus resultados. Pero no somos quienes para juzgarlos; cada quien libra sus propias batallas como puede y nadie debería de ser criticado por la forma en la que lo hace. 


Así que cuando sintamos que nadie más está siguiendo las reglas, que nadie más hace lo correcto, pensemos en el hecho de qué nosotros estamos haciendo las cosas cómo deben de ser, como se nos piden hacerlas y que estamos cumpliendo con nuestro deber. Eso debería de ser más que suficiente para nosotros.

Quiero terminar con una frase de Confucio, el filosofo chino que dice “No importa lo lento que vayas mientras no te detengas”. 


Fedra Padilla García

Alumna de Tercero de preparatoria

lunes, 27 de abril de 2020




Memento mori. 
Recuerda que morirás, beyond the time.

La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme siempre estaré contigo
-Isabel Allende-

            La muerte es algo inescapable, un trámite que sin importar cuánto se le tema y cuanto se le evada, eventualmente te alcanza. Si la vida es una larga carrera, la muerte es la meta y el rendirse. Es una realidad triste y cruda por la cual todos tenemos que afrontar eventualmente en unos años tus padres, tus amigos, tus hermanos y tú morirán.  La muerte es un pensamiento que es objeto de obsesión ante la cultura occidental; la frase “le tengo miedo a la muerte” es muy común y al mismo tiempo existe la fascinación con el infierno y el vacío ateo son producto de dicha obsesión.
Sin embargo, ¿qué relación tiene todo esto con el mundo moderno? Como mencione al inicio, tenemos una obsesión cultural con la muerte. Mírese el culto a la santa muerte, una veneración extremadamente popular en México hacia esta figura a la cual se le atribuyen características de justicia y honradez. Esta obsesión, en mi opinión, es dañina para el hombre puesto que le impide vivir su vida plenamente. Es una visión, que desemboca en el nihilismo el cual lleva al hedonismo y el egoísmo haciendo al hombre no muy distinto de un simple animal. Hombres ilustrados como los filósofos griegos entendieron que preocuparse por la muerte era un sinsentido y, en su lugar, prefirieron reírse en su cara y vivir. 
La muerte es algo que debemos de afrontar y entender que el enemigo no es ella, sino alguien que la acompaña, el olvido. Citando a Marie Laurecin en su poema El sedante: “peor que solo, exiliado. Peor que exiliado, muerto. Peor que muerto, olvidado”. La muerte es inevitable, pero el olvido no. Es ahí donde radica nuestra lucha, no en contra de un proceso natural sino contra algo que está en nuestro control, el impacto que dejamos en el mundo, la trascendencia. El ir más allá del mundo terrenal y convertirse en parte del reino de las ideas es algo a lo que creo que todos deberíamos de aspirar. Un hombre muere no cuando exhala su último aliento, sino cuando la última memoria de este es olvidada 
Es una idea que puede sonar descabellada, pero en realidad la trascendencia es un deseo latente en todos nosotros. Me gustaría hacer notar cómo es que las grandes religiones se basan en que al final la vida se perpetúa de diferentes maneras: el cielo para los cristianos y judíos, el Yanna para los musulmanes, Moksha y la liberación espiritual para los hinduistas, nirvana para el budista, etc. La verdad es que la humanidad anhela la trascendencia de manera instintiva e inconsciente.
Es aquí donde surge otra pregunta; una más compleja ¿cómo puedo yo alcanzar dicha trascendencia? La trascendencia es algo que debemos alcanzar durante nuestra vida. Grandes pensadores como los filósofos griegos, o los pensadores de los siglos XIX y XX como Frederick Nietzsche, Albert Einstein, Virginia Woolf, Marie Curie; o los grandes artistas como Shakespeare, Mozart, Da Vinci; grandes líderes como Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Nelson Mandela; etc. Estos son sólo algunos ejemplos de los miles de hombres y mujeres cuyas memorias viven preservadas en la cultura del mundo; hombres cuyas voluntades y vidas persisten ante el paso del tiempo, resistiendo el trágico destino que es el olvido. Aunque, si ellos fueron personas excepcionales, su trascendencia es algo que todos podemos alcanzar. 
La trascendencia es cuestión de una simple cosa, conexiones. Son éstas las que harán tu memoria duradera. Son las conexiones las cuales facilitarán tu camino en la vida, y es por medio de ellas que dichos grandes hombres lograron ser recordados como son ahora. Un hombre que no tiene conexión es un hombre que no puede ser recordado ya que, sin estas, no logró nada y no hay razón por la cual debe de ser recordado. Incluso el hombre infame alcanza esa trascendencia por medio de las conexiones que los llevaron a dicha infamia.
A lo que quiero llegar es que es de poca importancia el hecho que vamos a morir. Lo que importa es vivir la vida de manera plena, haciendo dichas conexiones porque, de la misma manera que ellas nos permiten hacer grandes cosas, nosotros les permitimos lograr grandes cosas a dichas conexiones. El por qué se quiere ser recordado es cuestión que tiene cada uno que descubrir. El mismo nihilismo que puede ser tan dañino y que dicta que la vida no tiene sentido, irónicamente también dicta que es cuestión de cada quién darle un sentido a su vida. 
Eventualmente, si el hombre aprende a afrontar la muerte con orgullo y reírse de ella en la cara, sabiendo que vivió una vida donde su legado persiste, una vida que se le dio un sentido y una donde hizo una miríada de conexiones, quizás y sólo quizás, podremos ir más allá del tiempo. 
Eduardo Robledo
Alumno de segundo año de preparatoria 

lunes, 24 de febrero de 2020




El cordero del sendero verde


“Un pastor iba por los umbrales, despreocupado por el camino, era un cruce cotidiano para todos los campesinos que seguían esos andares. A la mitad del recorrido, entre los rebaños, se le aparecieron tres corderos tan blancos como las nubes. El más agraciado de ellos se dejó acariciar la cabeza, tocar las orejas, cepillar su lana, mostraba un apego inmediato a las personas que por ahí pasaban. ¿Quién habría de sentir desprecio por esa tierna criatura? Tenía un toque suave y amistoso, pero no tardó en prenderse de su pastor, impidiéndole moverse, jalando sus ropajes cuando debía seguir su curso. Hubiera podido usar la fuerza, pero un animal tan indefenso no podría haberlo hecho adrede, aunque iba desgarrando su vestimenta y retrasando su camino, el pastor se quedaba en el mismo lugar con dejes de asombro, acariciando al cordero tan blanco como una nube por fuera y ennegrecido por dentro, tal y como la depresión se muestra en nuestras vidas. “ 
                                                                                                                          — Belén Galaz. 


A lo largo de nuestra vida experimentamos emociones confusas, fuertes y arrolladoras. Las primeras veces, las pasamos por alto y continuamos, porque la salud mental no es tan fácil de tratar como un padecimiento del cuerpo, la mayor parte del tiempo, no sabemos que nuestro interior está enfermo y descuidado, hasta que nuestros pensamientos no se concentran en nada más y las actividades que la gente realiza con naturalidad, para nosotros se ven como misiones imposibles y agotadoras, aquellas que se llevan toda nuestra vitalidad. 

Este es un tema considerado un tabú, pues casi nadie se atreve a admitir que necesita ayuda profesional para superar sus emociones, para mantenerse firme y activo, eso es un reto de valientes, y esta generación, necesita muchos de ellos. Es además, en requisito indispensable en la lista de prioridades como lo es educarnos, tener un cálido abrazo de nuestros seres queridos y compartir con nuestros amigos, pues es este el momento en el que tenemos una cita con nuestro propia alma; una relación no menos importante que las demás. 

Pero no solo se puede hablar de pesares, es necesario ofrecer caminos, uno de ellos es la terapia. La terapia mejora nuestro entorno y amplia nuestra mente, nos da visiones de la realidad que no podríamos ver por nuestros propios ojos. En la edad adolescente las enfermedades del estado de ánimo tienen su auge, se mezcla entre nuestras dudas con respecto a la vida, al futuro y quiénes somos en realidad, nos lleva por un sendero tranquilo y lo más peligroso de él, es que se puede disfrazar con cualquier cara agradable, es por esto mismo que a nuestra izquierda, derecha o justo en el interior, podríamos encontrar a alguien vistiendo el filtro de cordero, sin siquiera ser consciente de ello. 

En este mundo tan incierto en el que vivimos, no podemos dar una respuesta definitiva a lo que necesitamos para sentirnos plenos, todos tenemos fórmulas diferentes, porque finalmente, somos un secreto del universo, pero ¿qué es lo que realmente se puede hacer para arreglar el mundo de nuestra cabeza? Hablar, hablarles, hablarnos. Esto no significa aturdir con preguntas a las personas que presentan algún problema anímico, se trata de abrir cuidadosamente una puerta al diálogo por la que el individuo pasará de quererlo, y está en nuestra naturaleza humana querer ser escuchados. 

No me confío solo del diálogo, pues, aunque exista un emisor, no siempre hay un receptor dispuesto, por lo tanto, aquí dejo algunas cosas que ayudan a sobrellevar el día, los atardeceres y las noches. 
  
* Practicar algún deporte que sea de agrado, que ocupe la mente sin representar una carga mayor. 
* Ponerse metas realistas y a corto plazo, de esta manera no tardarán en cumplirse ni serán motivo de decepción ante la espera. 
* Buscar ayuda, ya sea profesional (preferentemente) o de personas con emociones similares porque la empatía y la compresión nos dan la oportunidad de deshacernos de lo doloroso. 
* Escuchar música sin melodías depresivas o alguna pasión artística, esto no tiene la función de hacernos artistas, sino de darnos un modo de expresión más allá del habla. 

En mi experiencia, la depresión es un factor de riesgo astuto y puede presentarse a cualquier edad y con diferentes formas, pero no es invencible, una vez logramos verlo a los ojos, todas sus máscaras se caen y eso nos permite avanzar. No estamos solos, y somos fuertes. 

Para concluir con esta pequeña pieza de mis pensamientos, los invito a cuestionarse su salud emocional, a tener una dieta sana y activa con sus emociones tanto como con su cuerpo, y sobre todo a dar ayuda, no juzgar ni encasillar a la gente, porque nada sabemos de sus diversas situaciones. 
Yo tuve un cordero en mi vida, era fiel siguiéndome a todas partes, empezó pequeño y terminó gigantesco, detuvo mi paso tanto tiempo que no podía acordarme a donde iba antes de estar con él, pero como muchas personas, lucho para mantenerlo lejos, he cambiado de sendero.

 ¿Y tú, tienes algún cordero?


Artículo escrito por: Belén Galaz Basto
                                                                                   Alumna de segundo de preparatoria




lunes, 10 de febrero de 2020





Vida

            ¿Qué es lo más que te llama la atención de la vida?

Respondiendo a esta pregunta, creo que la oportunidad de disfrutar la vida como tu quieres vivirla, es decir, a mí siempre me ha llamado la atención el alpinismo, aunque no he tenido la oportunidad de practicarlo.
Una cosa muy importante de vivir la vida es aprovechar cada momento, cada oportunidad que tengas para ser mejor persona y lograr todo lo que has soñado en tu vida y es cuando aparece otra pregunta, ¿Qué sigue?
Bueno para responder esa pregunta lo primero que debe hacer es relajarte, ya hiciste lo que querías hacer para ser mejor, ahora viene la parte en donde tienes que decidir que más quieres para ti y para los demás y para ello lo que necesitas es estar acompañado de tus familiares y de quienes amas y ya con ellos puedes estar feliz ya que otros de los puntos importantes de la vida es vivirla felizmente y lleno de amor.
Ahora para conseguir el amor de la vida es fácil, lo que debes hacer es ayudar a otras personas, haciendo feliz a los que te rodean. Lo que más me impacta es que a pesar de tener esto en nuestras manos, la desperdiciamos perdiéndonos con lo que llaman divertido “el Alcohol”, no digo que esta mal tomar, pero siempre se pasan de copas y se saben las consecuencias que traen.
Y una última pregunta, ¿He sido feliz después de hacer todo esto?
Bueno, ya este es una sencilla pregunta, lo que debes hacer para responder esta pregunta es dar una sonrisa y agradecer  por la vida que tienes ya que para muchas personas no pueden vivir la vida que Tú tienes; ayudar a los demás para que vivan feliz no es difícil, solo es amar al projimo.

ADRIAN JUARISTI JIMENEZ
Alumno de segundo año de preparatoria.


lunes, 9 de diciembre de 2019



Dios

¿Usted cree en Dios?

¿Qué es Dios? En el mundo existen miles de religiones, de hecho, muchas de estas, poseen, diversos Dioses; desde los dioses griegos, hasta el Dios cristiano; ¿Cuál de todos los Dioses es correcto? Si nos ponemos a pensarlo, los dioses más conocidos, en realidad, son todos muy distintos, y con diferentes códigos morales. ¿Puede el Dios cristiano amar a un ateo? Éstas, son las interrogantes que planteo para iniciar así con éste blog.

Dante Alighieri, plantea en su más famoso poema “La divina comedia” la existencia de tanto el paraíso, el purgatorio y el infierno según una perspectiva cristiana, y si nos basamos en éste, el infierno se divide en 9 círculos, cada uno más profundo y atemorizante que el anterior, pero lo curioso viene cuando se dice que el primer círculo del infierno es para los que no tuvieron la gracia de ser bautizados, y que por lo tanto son incapaces de conocer a Dios, encontrando grandes personajes que fueron buenos en vida, pero que no fueron cristianos devotos. 

Entonces bien, si una persona es atea, ¿no puede ser amada por Dios? O bien, ¿Un cristiano que no va a misa todos los domingos, es comparable a un déspota? Entonces, ser buena persona no tiene ningún sentido realmente.

Personalmente siempre he tenido conflictos con mi perspectiva eclesiástica, pues me pregunto el ¿Por qué debemos ir a misa? Una misa en promedio dura una hora, y al año, hay 51 semanas aproximadamente eso significan (Si no se ausenta a ninguna misa, como la iglesia dicta), 51 horas anuales en misa (2.125 días), y si eso sucede cada fin de semana después de cumplir los 4 años, hablamos de 159 aproximadamente de misa, y vaya que eso es demasiado.

Yo creo en un Dios, que no busca una devoción extrema y que más bien, desea que nuestros actos sean congruentes con la definición de una buena persona, que aunque no seamos católicos, pero seamos buenas personas y hagamos lo que dicta nuestro código moral siempre y cuando éste no involucre perjudicar a alguien, nos ame. No somos uno más, no solo somos alguien más que fue creado por ese Dios, cada uno de nosotros es alguien diferente con diferentes perspectivas y sueños, es por eso que debemos amarnos a nosotros mismo y a los demás por sobre todas las cosas.

No somos nadie para decir qué dios es el correcto, pues en realidad, Dios es creado en base a nuestros anhelos y perspectiva personal, pues, se quiera o no, la espiritualidad, no está directamente relacionada con el dogma, más bien, con la autopercepción y la cultura. Entonces los conflictos más grandes del mundo se dan por cuestiones religiosas ya que todos queremos tener la razón y no aceptamos que nuestros Dioses deberían ser respetados por todos.

Dios es una mera construcción de nuestra vida, de lo que amamos y aspiramos ser, ya que una vez, llegamos a crear dioses para explicar lo inexplicable y darle sentido al absurdo que es la vida misma; pero entonces, ahora ya, con conocimiento y herramientas para formarnos de manera autónoma, podemos crearnos nuestra propia imagen de Dios, amarlo; o bien, no tener ninguno. 

Gerardo Lezama
Alumno de segundo de preparatoria.

lunes, 14 de octubre de 2019




LO QUE FUE, LO QUE ES Y LO QUE SERA 

“El que no es capaz de reconocerse a si mismo simplemente esta destinado a fallar”

En esta generación de adolescentes, somos niños que lo tienen todo y tienen todo a su disposición, no está mal, lo que está mal, es que este hecho hace que les sea difícil darse cuenta de lo que pasa a su alrededor; muchos no ven o se dan el tiempo de ver lo que pasa en el mundo, después de aislarse y escapar de la realidad, la vida te puede dar un giro de 180 grados cuando menos lo esperes y será ahí cuando se dan cuenta de las cosas que pasan hoy en día y su alrededor, en fin, lo que trato de transmitir al final es el sentimiento de la valoración de la vida en todas sus formas, ya que en México encontramos casos de narcotráfico, delincuencia y corrupción durante estos años donde hay casos de violencia hacia el ser humano, sea hombre o sea mujer y los seguirá habiendo, podemos ver también por otro lado a las feministas radicales que en varias parte de la República donde se da un acto de violencia innecesario contra hombres que no hacen nada simplemente por el hecho de ser hombres se les da dicho trato de violencia innecesaria…, el hecho de las feministas uno de sus argumentos es sobre los homicidios de las mujeres en México, y estoy totalmente de acuerdo (recuerdo que esta es una mera opinión y he investigado sobre esto), en México se registraron alrededor de 3,500 mujeres asesinadas en el 2018, mientras que los homicidios a hombres, se registraron más de 30,000 asesinatos en el 2018, creo que es una diferencia bastante notable donde, no solo las mujeres, sino todos, reitero, todos estamos con el mismo peligro, no importa sexo, género, color de piel, el simple hecho de ser un ser humano viviendo, nos causa una preocupación donde en cualquier momento alguien podría llegar y acabar con nuestra vida. 

En resumen, todos nosotros en el mundo vivimos con el miedo de ser asesinados o que alguno (s) de nuestros seres queridos sean asesinados… Ahora pregunto, ¿esto les parece justo?, ¿acaso podemos seguir viviendo con ese miedo? Aquí todas las opiniones varían, pero algo que todos tenemos que tener en común, algo que por moralidad y humanidad tenemos que tener, es la valoración por la vida, nunca he estado en una situación de vida o muerte como seria que te apuntaran con una pistola o alguna otra arma, he tenido situaciones pero nada comparada con algo que de verdad puede y tiene la intención de matarte, fuera de eso, el hecho de que haya personas que tomen la vida de las personas solo por una instrucción asignada, algún pleito, cualquier tipo de razón, o las personas que simplemente acaban con sus propias vidas, me enoja, me causa una frustración el hecho de que hay personas que piensan así. 

Quisiera poner dos situaciones, una: Imagínense que tienen que salvar a alguien, ese alguien puede ser quien sea, puede a ser desde un amigo hasta un asesino, ¿lo intentarías salvar incluso si es la peor persona del mundo?, ese hecho, dividirá las opiniones, sinceramente no sabré la respuesta de todos pero les puedo decir que si se presenta una situación así, pensando o sin pensar, yo haría lo posible por preservar esa vida, es cierto el hecho de que es un asesino o cualquier tipo de delincuente que no merece la piedad ni misericordia de nadie, pero, pónganse en este punto donde enserio dejarías a su merced una persona, alguien que está a punto de morir y la abandonaste solo por ese prejuicio, ¿qué te diferencia de esa persona?, así es esto, la vida es lo más hermoso que se nos dio, hemos sido bendecidos con la vida y el tener emociones, sentimiento y reacciones lo comprueba, somos personas imperfectas, pero podemos llegar a hacer grandes cambios en este mundo, todo lo que se necesita es apreciar y valorar la vida que es lo que se nos fue entregado, no quisiera que nadie muriera de forma injusta, que se le arrebate a alguien la vida de esa manera como seria el homicidio, es algo que nunca tolerare y creo que con eso concordamos bastantes de nosotros.  

Todo lo que podemos hacer es seguir viviendo en paz y felices, hombres y mujeres están y fueron hechos para complementarse, no necesitan estarse lastimando o cometiendo actos de violencia los unos a los otros por simples actitudes sin argumentación, tenemos que aprender a respetarnos, a escucharnos, a valorarnos y valorar a los demás, solo cuando todos aprendamos a hacer eso se lograra no una paz, pero una época de tranquilidad para todos. Al final, todos somos el reflejo del otro, nadie es mejor que nadie ni menor que nadie somos nosotros mismos quienes nos desmoronamos y destrozamos los unos a los otros.


Diego Amaya 
Alumno de segundo grado de preparatoria

lunes, 7 de octubre de 2019




La enfermedad más silenciosa

Un pensamiento gris, una sensación de fracaso y de que las cosas se te escapan de las manos, una moral caída y una irritabilidad poco característica. Quedarse cansado y sin ganas, desinteresarse de lo que antes te gustaba, tratar de aislarse de los demás y sentir una tristeza sobrecogedora. 

Eso es la depresión, y 32.5% de los yucatecos reconocen que se han sentido así. En un estado que lidera las estadísticas de suicidios en el país, con 246 personas que se privaron la vida el pasado 2018, es momento de hablar al respecto. Pues cuando 7 de cada 10 suicidas presentan síntomas depresivos, podemos ver que hay un fallo muy grande en tratar estos casos, y que nos encontramos ante una problemática de salud pública.

Y ese gran desacierto radica en que hablar de la depresión también lleva consigo un estigma social, al igual que muchos otros trastornos psicológicos, porque inclusive al describirlo se escucha como algo distante o como una señal de debilidad, cuando la realidad es que no tiene nada que ver con eso, ya que puede ser causada, sí, por cuestiones sociales negativas como el alcoholismo o el estar en una familia disfuncional, pero también puede ser causado por simple genética o biología, cuando alguien de tu familia lo padece o cuando en tu cerebro se reducen los niveles de serotonina.

Sin importar qué lo cause, puede ser tratado con ayuda psicológica. No está mal pedir apoyo, acabemos con esa idea falsa de que no expresar emociones es señal de fortaleza, que llorar y sentirno es propio de la masculinidad, pues son esa clase de ideas tóxicas las que acrecientan el problema. Y esto lo podemos ver claramente con las estadísticas, porque mientras que según diversos estudios psicosociales es más probable que las mujeres caigan en depresión, los hombres son cinco veces más proclives al suicidio, y este grupo conforma 204 de las 246 personas que se quitaron la vida en Yucatán.

Dejemos de lado los prejuicios, y empecemos a preocuparnos por la vida humana. No dejes que tú o un ser querido caigan en esta espiral y se encierren en esta burbuja que es la depresión. Acude con profesionales, pide ayuda, habla, y recuerda que no estás sólo en esto.


Si tu o un ser querido se encuentran con síntomas de depresión, llama al:
800-710-2496 (Línea Mexicana de Atención para Atención Psicológica, abierto de 9:00 a las 23:00 horas, los 365 días del año)

Rodrigo Arjona García
Alumno de segundo año de preparatoria

lunes, 28 de enero de 2019

“No escuchamos lo que nos quiere decir el mundo, escuchamos lo que queremos oír”



Todos los días vemos muchos anuncios o campañas donde dicen que cuidemos el planeta, que los animales se extinguen o que cada día hay más contaminación en el planeta, entre otras muchas cosas más, pero realmente no hacemos caso a lo que nos dicen, porque no somos conscientes de la realidad.  


Cuando estamos en nuestro celular, principalmente en internet, nos aparecen anuncios o videos que demuestran que el mundo se nos acaba y lo compartimos a “conciencia” diciendo que podemos cambiar y debemos apoyar dejando de tirar basura o no contaminando, o limitando el uso del carro; pero lo cierto de todo esto es que no lo hacemos, uno puede decir y compartir lo que sea en internet, pero ¿realmente hacemos un cambio?, no lo creo.


Hace un tiempo fui de viaje en camión por todo México, y fue una experiencia bastante bonita porque soy un alumno de preparatoria, joven aún, que no he explorado todo el mundo para ver realmente lo que nos muestra la vida y lo que hay más allá de lo que vivimos a diario; pero lo que sí puedo decir es que nuestro planeta, la naturaleza, la humanidad, son algo maravilloso, hay tantas cosas que la gente no ha visto y que no ha explorado, ya sea porque no les importa o porque no les interesa.


Este viaje me hizo ver lo que realmente nos perdemos día a día, encerrados en nuestros celulares, compartiendo publicaciones en Facebook para “cambiar el mundo”, poniendo una frase célebre o motivadora, cuando el mismo que lo hace solo tira la basura, no recicla, contamina a diario y realmente le da igual; cabe aclarar que no todos son así, pero la gente no puede cambiar hasta que no viva por sí mismo lo que sucede.


Demos un ejemplo relacionado con el agua, de algo que podría pasar en un futuro. Supongamos que en el planeta -en el cual somos 7.650 billones de personas y en aumento-, se da la noticia que comenzará la escases de agua en todo los países, la gente dirá, “¡Oh no, nos quedaremos sin agua, hay que comenzar a ahorrar!”, muchos de los países y personas iniciarán planes para ahorrar agua, pero en la mayoría dirá que sí lo harán, cuando realmente no lo hacen, solo compartirán en Facebook o twitter o Instagram sobre lo que sucede y lo toman a la ligera; supongamos que luego de 3 años comienza la escases de agua, la gente comienza a pelear por conseguirla, mucha gente enferma por deshidratación, aumentan las enfermedades, muere mucha población, guerras entre los países y es el inicio de una guerra mundial. Ya no es lo mismo que hace 3 años ¿verdad?, que bastaba con decir que hay que ayudar al mundo.


Sé que suena muy duro, pero es la verdad, si no lo vivimos o lo vemos por nosotros mismo, no tomamos la decisión de hacer lo correcto, por eso la gente que vive en la pobreza o en una situación de guerra, son los primeros en cambiar porque ellos ven a diario lo que está enfrente de ellos y si no me crees, investiga a los famosos como Leonardo DiCaprio, sus papás se divorciaron cuando él tenía solo un año, por lo que creció junto a su madre en diferentes suburbios de mala reputación en Los Ángeles, rodeado de drogas y prostitución. Su situación logró mejorar cuando fue descubierto por un cazatalentos. Actualmente Leonardo DiCaprio es uno de los activistas ecológicos más famosos del mundo. Aprovecha su posición de influencia para crear conciencia sobre el calentamiento global, la gestión del agua, el comercio justo, la protección de los animales salvajes y la conservación de la biodiversidad. Conversa regularmente con los políticos sobre asuntos ecológicos, tiene su propia fundación ecológica y dice que todos deberíamos convertirnos en ambientalistas. Desde 1998 DiCaprio ha dedicado su tiempo, energía y dinero a proyectos sociales y ecológicos a través de su propia fundación ambiental.


Por lo anterior quiero dar este mensaje a todo aquel que lea este blog con la finalidad de que hagamos en verdad CONCIENCIA de lo que vivimos y viviremos por no haber tomado la decisión correcta. Por algo estamos en este mundo, para cambiarlo, para ayudarlo, para protegerlo, para vivirlo; la tierra nos trajo aquí, si eres creyente, Dios nos trajo aquí y si no, la evolución nos trajo, pero por algo estamos aquí, por algo nos dieron una oportunidad de vivirla y esa oportunidad la estamos matando.


Eduardo Ávila Solorza
Alumno de segundo de Preparatoria

jueves, 8 de noviembre de 2018

Árbol de la Vida

Pocas cosas en la vida, que no me hagan ser feliz.
Entre ellas sentimientos que me hacen desistir, mis ganas de sonreír.
Como el enojo, como la tristeza… Son profundos de verdad.
Pero entiendo que no es eterno y descanso al pensar que mañana, o en otro instante, mejor me sentiré... Y el silencio abrumador, por fin, llenaré.


Aves, risas, todo volverá…
La felicidad es pasajera ¡y me hace volar!
Cuando con flores vence al tiempo, e inunda el viento...
Porque éste, se transforma en mensajero,
durante el breve momento en que no hay cavidad, para la negatividad.
Durante el luminoso instante, en que recuerdo, que de bellos tulipanes me quiero adornar.


Escuchando un trueno, con otros sentimientos me vuelvo a enraizar...


Hacia abajo el crecimiento, cuando triste me siento.
Hacia adentro observo, cuando me acompaña el descontento.
Del exterior me desconcentro y pienso en cambiar, aquello obsoleto, que me llene de pesar.


Aprendiendo con la experiencia, y buscando su razón.
En calma con el hecho de que quizás, no la halle hoy.


Así, de a poquito, la tensión baja.
Así, de a poquito, la tormenta pasa.


¡Los colores son nuevos al despertar!
No hay azul tan conocido como para no apreciar.
Veo hacia el cielo y siento el anhelo de con mis ramas, llegarlo a tocar...


Vuelvo, a mi estado natural.


Ininterrumpido no es, pero si es la meta del camino que se anda, con todo lo que traiga.
Que al final llegar, bellos campos permite apreciar.
Dentro, de todos nosotros, existe la posibilidad de llegarlos a alcanzar...
Es la pura alegría de saber, que cada día, tenemos en nuestras manos, la belleza... que es la vida.


Paloma Olenka Borys V.
Alumna de segundo de preparatoria
2018

lunes, 29 de octubre de 2018

La grandeza de los pequeños


El universo es grande, es muy grande, es tan grande que incluso existe el término del horror cósmico, el cual hace referencia al miedo que sentimos cuando nos damos cuenta de la inmensidad del universo y de lo insignificantes que somos ante él, y cuando digo que el universo es inimaginablemente grande, no estoy exagerando, y es que ni siquiera podemos saber con exactitud cuánto mide el universo en realidad porque no podemos ver los límites de este. Podemos ver solamente hacia fuera a una distancia de aproximadamente 14 billones de años luz desde la Tierra. Esto significa que el tamaño del universo visible es aproximadamente 28 billones de años luz en diámetro. La luz no ha alcanzado a los seres humanos desde más allá de esta distancia, además de que no estamos tomando en cuenta su continua expansión.


Tampoco somos tan raros como especie, si consideramos que en el universo observable hay decenas de miles de millones de galaxias, cada una con cientos de miles de millones de estrellas, y cada una de esas estrellas con dos o tres planetas, creo que es algo egoísta pensar que somos la única forma de vida inteligente ahí afuera, y sin embargo, somos tan egocéntricos, no solo como sociedad sino también como especie; de hecho esta era la concepción científica sobre el universo, un universo comprimido y pequeño en donde todo gira sobre nosotros, y a pesar de que descubrimos que esto no era así hace ya mucho tiempo, parece que el sentimiento sigue con nosotros, seguimos creyendo que tenemos una posición privilegiada en el universo, estamos frente a él, de manera imponente pero indiferente a la vez, no tenemos más lugar que el que podemos conquistar para nosotros mismos, pero esto no lo estoy diciendo de una manera nihilista ni algo parecido, lo digo de una forma en la que solo si nos damos cuenta de lo pequeños que somos, podremos saber qué tan grandes podemos ser en todo este vasto universo, pues no parece que haya indicios de que alguien de otro lugar venga a salvarnos de nosotros mismos. Los humanos somos capaces de cosas tan maravillosas, pero a la vez de cosas tan terribles, para mí y para muchas otras personas también, no hay mayor prueba de la responsabilidad que tenemos para tratarnos con amabilidad y compasión con los demás, que esta vastedad cósmica.


En este mismo instante, lo que estamos haciendo, se propagará por los siglos y afectará el destino de los que vengan después de nosotros, está en nuestro poder dejarnos llevar por la codicia, superstición e idiotez; podemos llevar al fin de la civilización y tal vez de nuestra especie, pero también somos capaces de usar nuestra inteligencia, compasión, ciencia, tecnología y riqueza, para crear un mundo lleno de abundancia y significado para todo habitante del planeta, para mejorar nuestra comprensión del universo y para llevarnos hacia las estrellas.



Luis Alonso Montoya
Alumno de primero de preparatoria

martes, 14 de noviembre de 2017

La Espina Dorsal de la Vida

Actualmente vivimos en una época donde se ha dado un bloque de crecimiento histórico, es decir, que la cantidad de jóvenes que se han generado en las últimas décadas, sobrepasa a la de los otros grupos sociales, de tal manera que existen más jóvenes que adultos, niños y personas de la tercera edad. Esto significa para el país un área de oportunidad, donde un país puede crecer y generar un crecimiento económico y social, debido a la cantidad de manos que posee.

Sin embargo, los jóvenes se encuentran en una situación diferente, se desenvuelven en distintos tiempos donde a diferencia de otras épocas es difícil sobresalir, la competencia por temer una calidad de vida es mayor y las esperanzas para alcanzar un futuro son cada vez menos, y generando la constante cuestión ¿Qué voy a ser cuando sea mayor?

Para esta pregunta actualmente, muchas instituciones educativas y el país, han generado distintas áreas de estudio para que los jóvenes encuentren siguiendo una preparación la respuesta aquella incógnita. Sin embargo, con la gran gama de ramas para estudiar y las distintas áreas ocupacionales se ha perdido el sentido el concepto de la vocación.

Se puede definir vocación como esa inclinación o interés que una persona siente en su interior para dedicarse a una determinada forma de vida. Hoy en día este concepto se ha confundido con el concepto de trabajo, sin embargo, la vocación y el trabajo son conceptos que van de la mano.

Esto se debe a que los estereotipos y las ideas generalizadas actuales que se han involucrado en los jóvenes, es que al tener una vocación vivirás bien, o tendrás un trabajo digno, entre otras ideas. Por el contrario vocación, significa mucho más, es encontrar lo mejor de una persona y transformarlo en acciones en favor del progreso y sana convivencia.

La incógnita o la problemática constante es cómo encontrar mi verdadera vocación, la respuesta es variada según distintas instituciones e ideas, sin embargo, una idea contante es que la vocación no se encuentra en una buena educación, ni en la mejor escuela o en los mejores libros, la vocación es parte de todas las personas y se encuentra en el interior de cada uno de nosotros.

Los jóvenes actualmente se dejan llevar por ideas como la estabilidad económica, carreras y estilos de vida, donde aquellos realizan todo tipo de acciones para evitar una vida sirviendo cuando en realidad para poder vivir se necesita servir, esa es la vocación.

Ya que, si todos sacaran lo mejor de sí, y lo transformaran en acciones a favor de una misma comunidad, a la comunidad no le faltaría nada y estaría en constante progreso. Actualmente con la gran competencia por tener una calidad de vida y un futuro, además de la oportunidad que tiene el país de poder generar un gran crecimiento económico, es tiempo de crear estrategias en los jóvenes para encontrar su vocación, ya que la verdadera calidad de vida es llegar a ser feliz.

La felicidad y el trabajo no son conceptos distintos, la combinación de estos es lo que se conoce como vocación, es decir, la vocación es ser feliz trabajando.



Carlos David Franco González
Alumno de 2º de Preparatoria